jueves, 3 de junio de 2021

Monumento a la vulgaridad


 La novedad no puede ser criterio de nada. Ya que puede ser indistintamente buena o mala, o bella o fea, o cualquier otros polos de opuestos. Así por tanto ese afán de que sólo lo nuevo es válido, es erróneo. Esto lo digo por esos prejuicios sobre la creación que de forma impuesta, sobre todo en el siglo pasado, debía ser encasillada en las vanguardias, una dictadura ideológica de fealdad y una esclavitud a la moda. Seguir un canon o forma no es algo tan fácil, y es más, eso no quita ninguna originalidad pues realmente nada es igual a otra cosa en todo. Cuando estudiaba música parecía que lo antiguo estaba ya pasado, y ahora lo que fueron novedades son inaudibles en gran parte. El movimiento serialista y la disolución de la tonalidad contribuyeron enormemente a eso, y aunque no dejan de ser expresión de una mente culta y con muchos estudios musicales y puede haber un duro trabajo detrás, consiguieron una ruptura con el canon y lo que es peor, dejando el arte musical a una élite y separándolo del pueblo. Al final como eso no iba a ninguna parte vino una masa de arte ya separado de sus orígenes pero vulgarizado. Y ahí ya cualquiera sabe de todo y todo es válido. Perdiendo la unión con el arquetipo divino y el recuerdo de un paraíso perdido, de aquello que es inefable y sus manifestaciones en la creación. Restringiendo los afectos humanos a escasos movimientos pasionales de la más baja calidad. Uniformizando el sentimiento hacia el mundo de los deseos básicos. ¿Alguien se está dando cuenta de que cada vez las personas están más uniformizadas y parecen salidas de una fábrica?. La variedad de temperamentos y riqueza de habilidades y oficios, está bajo mínimos. Es el mundo más triste que ha existido jamás, gris y duro como el cemento, y oscuro como el petróleo. Material "inferior" que se encuentra en las profundidades, un símbolo claro de este mundo moderno, patético y pobre de sentimientos, que sin el "agua infernal" no hubiera podido haberse hecho a cabo.

Por otro lado, el arte "culto" queda relegado a los que entienden. Después de eso el alma humana dispersa y acelerada, está tan embotada por esa música de moda que no sabe ya disfrutar de nada. Solo busca la evasión a un mundo imposible de ser feliz.





Esta vida se puede decir que es un monumento a la vulgaridad.
Al hombre bestia agasajado, mimado y engañado, radical y rígido de pensamiento pero que en su irreal autosuficiencia y envanecimiento piensa que es lo contrario. Con sus planes de ocio, manjares y casas de lujo, pero sin espíritu, profundidad de pensamiento y sin belleza (sobre todo a la belleza interior del alma). La cultura donde todo está en exposición: Saberes, obras de arte, espiritualidad, pero que a fines prácticos no tienen un impacto eficaz (pues si no, el mundo cambiaría a mejor). Porque lo que prima y renta es el ocio, el dinero, distracciones, diversión, banalidades y demás cosas por el estilo, y que por supuesto, podamos opinar de todo. Esto último, muy importante, da igual que sepas o no, aquí lo que importa es el relumbrón y el subidón de ego de ser "especial". Este mundo esta lleno de planetas errantes, caídos en desgracia, que viven en un aislamiento mental del orden cósmico. Y digo planetas porque no tienen luz por sí mismos, algunos son solo roca y tan áridos que en su vagar por el universo y sin saberlo, lo único que hacen es formar parte de esas posibilidades de orden inferior, donde un ente, puede existir sin "ser", o más bien, sin alma. La parte espiritual y necesaria para que el ser humano no sea nada más que una bestia, o más bien, menos que estas, ya que ellas al menos no traicionan al orden cósmico creado por Dios. Y el ser humano, no nos engañemos, de lo óptimo que debiera ser, solo puede pasar a lo pésimo, no hay término medio. Abandonando su espíritu comete, lo que se podría decir, la madre de todos los errores.

El hombre máquina no es un hombre lleno de chips (la obsesión por el control de chips es fruto de la falta de horizonte del hombre moderno), es un hombre rebajado a lo mínimo. Estudiar para ganar dinero, una moral laica necesaria para que nos matemos, sexo, placeres mentales,comida y diversión.

Este prototipo consumado de hombre-bestia-máquina necesita de sus monumentos mentales y espejos donde reflejar su ficticia belleza prepotente.


Necesita de plataformas de proyección para su ambicioso ego de brillo mortecino, muy lejos del brillo dado por el espíritu Santo y la gracia de Dios, que solo ensalza a los humildes. Un brillo que se convierte en una necesidad imperiosa para poder soportar el desangelado mundo moderno lleno de máquinas y de mentes encapsuladas y rígidas. Un mundo sufriente que se acerca más los infernal de lo que se cree y con su contenido de mentes que puede perfectamente estar en ese estado de enorme autoaferramiento y sufrimiento, pero que al pasar por el "arquetipo divino" para poder manifestarse, esto nos engaña haciéndonos creer que es con esa belleza no puede ser así. Cuando la belleza que se tiene viene de Dios y sus arquetipos (y esta belleza se ve muy claramente en el mundo natural), y de que incluso en este enorme artificio, Dios está presente, pues sin el verdadero creador nada podría existir. Si solo estuviera el hombre bestia, todo sería un caos informe y una imposibilidad.

Hasta el mal y el error ( el uno depende del otro), están limitados en esta gran ciudad "mundial", repetida en sus aspectos básicos en todos los continentes del mundo. Llena de pretenciosas torres de Babel de forma cúbica como expresión del estado más sólido y duro de rigidez mental que jamás existió.

También con sus mezclas de lenguas y tipos, casas de ocio, y ostentaciones de todo tipo. Poca es la belleza de su pomposo lujo, lujo que no hay que confundir con la riqueza.

Todos podemos serlo o lo hemos sido, pero hay quien le gusta quedarse ahí y hay quien reconoce al final, que esta vida así, esta vacía. Y lo sé porque soy de aquí, de aquello que describo. Y lo bueno que he podido tener, es por el amor de Dios, y las personas que a pesar de este submundo siguen siendo brillantes y buenas. Ni todo es negro, ni todo es blanco. Pero, por sus frutos lo conoceréis, y el fruto del mundo moderno no hay más que verlo, y lo peor de todo, sentirlo y sufrirlo. Y quien quiera engañarse que cargue con el problema, porque por mucho que pretenda, está en un callejón sin salida. Para salir de esto habría que dejar atrás muchas cosas, y por supuesto todos estos monumentos de vanagloria y auto- complacencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entrada destacada

Falsedad y Vulgaridad

Que época he nacido?. Llena de sectas derivadas del espiritismo. De comunicaciones con "maestros", no son más que engaños. Donde s...