La bestia creada por el hombre es incontrolable. Es la historia de Frankestein, el engendro que se volvió contra su propio creador.
Ahora viene el autómata sin alma, con todo lo que había y hay. ¿Era necesario? No. Es tan sencillo, en gran espíritu ya nos lo había dado todo, pero la mente rígida de la rebelión no se contenta con el paraíso. No se contentó con el bosque, con el río, co e l fruto o con la fuente. Es insatisfecha, soberbia, destructiva a corto y largo plazo, es estúpida. Y a esa estupidez le llaman progreso, nunca podrán igualar las maravillas de la creación, pueden imitarlas y ya está.
El necio cree que controla el mundo, y pone en marcha fuerzas materiales que mejor hubiera sido no haber tocado. No sabe que si las puede "utilizar" es solo porque este momento lo permite, o sea al final no depende de él. Necio que no conoce la leyes profundas de causa y efecto de la creación.
Todo esto se volverá al final en nuestra contra, porque la bestia mecánica, industrial y technológica es ya imparable. Y todos muerden el anzuelo, son pocos lo que ven y no se dejan seducir por la comodidad y el confort.
Si otras civilizaciones en su final de decadencia degeneraron en magia, olvidando el conocimiento espiritual, la nuestra degeneró en esa nueva magia y hechicería que es la technología abusiva. Fuimos hechizados por la magia de internet, por las luces y hologramas, por el lujo descabellado (que no es riqueza), por las máquinas confortables que aduermen la mente y nos dan esa falsa seguridad.
Por eso vendrán nuevos desastres, no porque vea el futuro, no, yo no veo nada, si no porque es una consecuencia de nuestra necedad.
Cada vez que veo este artificio creado por el hombre, me resulta mas lleno de fealdad e inhumanidad. Por el apego nos pillaron, por la pereza, por la comodidad e indolencia. Lustrosos y orgullosos de nuestro imperio de desechos. El lujo es la cara externa, el plástico contaminante y otros tóxicos es su naturaleza. Error y pasión son la misma cosa. Y por mucho que se intelectualice todo con la pasión no se ve lo que pasa, ese apego tan grande, esos intereses...esa maquinaría, esa bestia que aparenta evolucionar...y viene la segunda bestia que devora a la primera, parece más atractiva, pero no lo es y nos acerca más a la irrealidad.
Lo teníamos todo, y aun así seguimos buscando el paraíso donde no lo hay. Deberíamos despertar, se puede despertar, si queremos se puede, si nos volvemos a nuestra humanidad y si amamos de verdad la creación.
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