Me acuerdo hace muchos años de una enseñanza que escuche en un retiro de meditación en un templo zen. Lo daba un maestro cualificado proveniente de la rama de Taishen Deshimaru. El retiro fue duro para el ego, muchas horas en silencio sentado, pero liberador para el alma. Me acuerdo del impacto que me produjo la disciplina zen, horarios, rigor, silencio...
El caso es que el maestro de vez en cuando decía una frase en medio de las largas meditaciones en silencio.
"Sagrado antes del nombre" dijo. En alusión supongo a la pureza de nuestra percepción antes de que la conceptualicemos.
Curiosamente en la biblia pone que Adán nombró a todos los animales. Es decir una característica de la individualidad es nombrar y medir todo. Esto no tiene que ser malo, es simplemente lo que es. Antes del mundo delimitado de los conceptos las cosas son puras en sí mismas. Somo nosotros cuando hacemos la división, y por tanto la separación, que añadimos un límite, cuando algo que es de otra manera se constriñe en mayor o menor grado. Cuando aparece el Yo surge lo mío, si está el Yo aparece el Tú. Las cosas nos parecen nuestras pero no lo son, realmente lo mío es un concepto más. Nadie posee a nadie, ni nadie posee nada.
Esta claro que el diablo divide y separa.
En el Paraíso (que es un estado del ser) el diablo es él que tienta a probar la fruta del árbol de la ciencia del bien y del mal. Hay empieza una primera dualidad, el Bien y el Mal, en oposición. Después de esa caída (que podría verse como un alejamiento en una conceptualization egoísta) el hombre empieza a percibir de forma mas notable las cosas como separadas de él. Dios incluso esta más lejos, empiezan los problemas y el sufrimiento, el trabajo, el dolor del parto, y un largo camino para volver a esa "unidad" perdida con Dios y volver al estado de humanidad primordial.
Desde este punto de vista Dios no creo el mundo malo, el mal surge del sentimiento de un "yo" separado, surge de verse a si mismo de forma individualizada sin contar con aquello que todo lo une.
El tiempo surge del mundo, o más bien cuando se pasa al estado de "mundo" a la par esta el tiempo, la vejez, la muerte, el trabajo, la enfermedad, la pérdida, el dolor y el cambio. El mundo es por "la criatura" que se siente separada del orden cósmico, que viene de Dios. Curiosamente la palabra materia tiene mucho que ver con medida, cuando medimos, calculamos, conceptualizamos también ello ayuda a crear esa division. Pero ese sentimiento es solo aparente, la realidad cuando es pura no delimita y comprende la interdependencia de todas las cosas.
Se podría decir que es la división la qur puede originar el mal. En un estado de calma mental las percepciones debieran ser "puras", aunque se viera algo malo o impuro no deja de ser solo un estado contingente y revestido de ilusión, somos nosotros que en nuestra ignorancia le damos una "solidez revestida de permanencia". El mundo por tanto se fue haciendo más solido y rígido conforme la separación es mayor. El pecado es separación también, es caída y es muerte. La caída de una piedra que conforme va llegando al final del barranco va mas rápida. Así como parece ser que el tiempo va más rápido conforme el mundo se va alejando más y más de su origen Divino, quizás por ello nos parece en nuestros tiempos que todo vaya muy deprisa. La prisa es mal síntoma, Dios no tiene prisa.
Una vez me ocurrió una cosa que quizás tenga que ver con este tema.
Estaba yo regando el jardín y los árboles. Entonces mientras hacía esto miraba a "mi perro" llamado Zal. Es un mastín y él me miraba sentado mientras hacía la tarea. De repente todo cambió. Zal no estaba separado de mí ni yo de él. Esa separación que normalmente atribuyo a todo no estaba, era un estado de percepción extraño pero al mismo tiempo lleno de un amor suave y cándido. Al mismo tiempo Zal era Zal y yo era Yo. Estuve un rato sintiendo esa forma de ver la realidad, pero curiosamente al mismo tiempo sabía que mi mente iba a cambiar a una forma "ordinaria" de percibir. Y así fue, el estado se fue, ahora solo me queda recordar lo que pasó. Y quizás por ello piense a menudo. ¿Qué estado de percepción es real?. El de separación (aunque haya buenos sentimientos) o aquel en el cual Zal y yo éramos parte de lo mismo.
El mundo no es sagrado desde la pasión egoista, la división no lo es, el pecado de Adán y Eva no es sagrado, no hay nada sagrado en la mundanidad.
Sagrado, antes del nombre.
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