jueves, 2 de junio de 2022
Miedo y Placer
El miedo subyacente en nuestra sociedad, el miedo acordado. Muchos callan ante cualquier atisbo de trascendencia. La vulgaridad materialista hizo ya su trabajo hace siglos. Ahora hay miedo a la llama, miedo a la luz que quema a nuestro ego dolorido, sensible y engañado.
Las tinieblas acogen y fuente de muchas luces, pero son falsas y endurecen a los corazones, pues no dan calor. Son luces frías y mortecinas. Cuando el alma se siente cómoda en las luces espectrales, va siguiendo una ruina y muere como la polilla muere en la peligrosa luz de una farola.
Rostros serios cuando se habla de Dios o de verdadera espiritualidad. Pero muchos ríen en las luces de neón bajo un cielo oscuro y sin estrellas, ya no se ven...en el embudo materialista no se ve nada.
Hace años soñé que una capa de ciudad, de luces, de paredes y metales cubrían el cielo. Ahora ya se lo que significa, el hombre se cierra cada vez más. Y lo hace porque quiere, se deja llevar por el miedo, alienado por los medios y alimentado por los placeres ofrecidos interesadamente.
Después como paradoja el inframundo virtual si expone los temas de escándalo y se pone una medalla de "realidad no placentera": guerras, corrupciones, agresiones...Pero solo es una exposición, una forma de derivar lo malo, detestable y grotesco hacía un medio inútil de por si. La ingente cantidad de información tanto buena como mala de la Red fagocita cualquier denuncia que ante la rapidez de los acontecimientos y las enormes diferencias entre unas y otras quedan relegadas a la nada. Y en vez de actuar nos acostumbramos a mirar. Nuestra mente no está preparada para un medio tan anti-natural e irreal y termina por engañarse pensando que todo eso no es más que una virtualidad y nos pilla de lejos. Cuando sales a la calle te das cuenta de la enorme diferencia del mundo del internet con el mundo del día a día. Todo sigue como si nada.
Pero, como dualidad e ilusión que es, ese inframundo lleno de noticias calamitosas que las aparta a una pantalla de televisión o monitor de ordenador también produce miedo. Pero no es un miedo sano o un temor a equivocarse y que al final lleva a la prudencia. No, es un miedo paralizante, un miedo que lleva a la huida de nuestra realidad, un miedo con el que se puede manipular y dirigir a la población hacia en punto que se quiera.
Apego produce dependencia, dependencia produce miedo, miedo a perder los enormes placeres de nuestra sociedad de consumo. Placer, pero no felicidad, no es lo mismo...Es esa curiosa relación de alianza entre el miedo y el placer que tanto se siente ahora.
Y al final ese medio infra-mundano llega a conquistar a su manera nuestro mundo, convirtiendo a este poco a poco en una virtualidad e ilusión.
¿Quien huye? Pues quien tiene miedo, ¿miedo a que en este caso? A la realidad.
Mares de plástico, agresiones y bombas racimo que se mezclan con anuncios de ropa, de encuentros y de evasiones, y así el mal astuto los quita de la seriedad que deberían tener. Después compramos plástico, nos gusta nuestra forma de vivir y justificamos la venta de armas destructoras que dan trabajo y dinero...¿Realmente nos volvimos más empáticos? No, esto es solo: Apego y Miedo, Mentiras y Verdades...
Cuando pase esta época desdichada dirán de nosotros: En esos años todos fueron engañados, hechizados y encantados. Vivían en grandes ciudades, pero aislados unos de otros, aturdidos. embotados, dirigidos y aborregados. Y muchos fantasmas vendieron remedios que no fueron más que mentiras, muchos vendieron miedo y paranoia mientras ganaban dinero y prestigio. Hubo muchos impostores y el mediocre fue valorado al igual que el usurero que dentro de la legalidad estaba mientras desahuciaba, prestaba y cobraba mientras robaba.
Como dijo el rey Theoden en el Señor de los Anillos: "Tiempos aciagos me ha tocado vivir".
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