Movidos normalmente por un falso maestro o maestra de la "nueva era", o metidos en algún grupo de corte exótico (oriental o americano) algunos de los llamados practicantes espirituales no lo son realmente.
La causa es porque no hay "renuncia". La renuncia al "mundo", o sea, los engaños de una percepción falsa de la realidad, no está.
Y por supuesto no están las renuncias a determinados apegos y vicios. Si esto fuera así estos falsos guías espirituales se quedarían sin gente.
El apego, es un aferramiento a algo que es pasajero. El apego lo que hace es aferrarse a ese placer y por tanto como tiene la naturaleza de la insatisfacción, es una manera de aferrarse a un sufrimiento.
No es tan fácil salir de ciertos apegos, y realmente parece como que a veces nunca se termina por salir del todo. Los apegos y sus renuncias van como ondas, a veces parece que no están ya. Pero después vuelven a aparecer, siendo muy paulatinamente como se van dejando atrás, con subidas y caídas. El camino espiritual es un siempre caerse y volverse a levantar y desde ese punto de vista no tiene nada de fascinante. Esto evidentemente no interesa a los farsantes que tienen grupitos de seguidores. Aunque ciertamente consiguen atar al personal de otra manera, creando dependencia y por tanto "apego". Con la excusa de la "superación personal", que no lo es, van creando exigencias para amarrar a los pobres incautos que se dejen engañar por su astucia. Pero todo, sin "renuncia". Y por tanto sin compasión efectiva, pues esta solo surge de ver la naturaleza real del sufrimiento en determinados actos. Viviendo en un engaño no se puede hacer nada real de verdad.
Ni que decir tiene, que realmente la persona que busca la verdad y salir del "mundo" (que no es más que una percepción errónea de la realidad y su consecuente manifestación externa), tiene por necesidad que aceptar sus limitaciones, y que muchas veces por más que intenta cae en ciertas cosas, y eso le produce pesar. Pero eso es normal porque forma parte del camino en si mismo. Sin llevarlo al extremo o magnificar ese asunto, que es otra forma de importancia personal, va dejando atrás ese ego ilusorio, pues aceptando esas "caídas" y que se siente mal por ellas, va quitándose ese orgullo de ser "más" que los demás. También hay soluciones, por ejemplo la "confesión" de las faltas. En todas las tradiciones que se presten de auténticas existen prácticas de arrepentimiento y confesión. No es tan fácil dejar atrás ciertos hábitos y vicios, pero es cierto que se van apagando poco a poco si se pone empeño en ello, y sobre todo mucha reflexión.
También hay antídotos por si llega ese sentimiento inevitable de sentirse poca cosa o indigno, cuando se va comprendiendo la cantidad de apegos que se pueden tener, o la cantidad de egoísmos o ciertos hábitos. Y más si la persona ha nacido en el "primer mundo", que más bien es al revés en muchos aspectos, pues sin formación ni guía desde pequeño, los seres van apegándose a muchas cosas, como si eso fuera lo único que hay en la vida. Esto es un verdadero problema. Siendo sin embargo, una gran hazaña el superar en esas condiciones que llevan fácilmente a la molicie y vagancia mental, todo tipo de egoísmos y apegos.
La renuncia al mundo, es la renuncia al sufrimiento, eso esta claro.
Por otro lado el tener ciertas experiencias, que no tienen que ser falsas siempre, no implica una transformación aun efectiva de la mente. Su función es más para recordar que hay "otra cosa", aparte de este estado ordinario. Y doy fe que cuando se tiene algo así, al menos en mi caso me pasa que se que voy a volver a lo de siempre, o sea, ese estado ordinario. Lo se, me ha pasado, no se como ni porque, pero es así.
Evidentemente este fluctuar de una cosa a otra, no es algo agradable a la mente, o alma. Y el verdadero practicante espiritual está como metido en una sana pero al mismo tiempo fastidiosa ansiedad de saberse poca cosa y que no ha llegado a la meta, Aunque vaya teniendo de vez en cuando ciertas experiencias. Siendo el problema confundir esa experiencia con el estado real. Aunque ese estado real, en verdad es lo que es una "ilusión". Todo es un tira y afloja, y hay que hacer mucha reflexión por ello.
Lo demás es simplemente, "mentira". Son engaños de falsos maestros sin escrúpulos que van a pagar un alto precio por llevar al precipicio a tanta gente. Falsos maestros que no tienen ni el nivel de aquella persona que humildemente va viendo en el lío que está metida con esto del apego a los engaños.
Uno de los apegos mas grandes es el apego al sexo, o sea un exceso, no es que el sexo sea malo, si no más bien la exageración y dependencia a este por el hecho de percibir ese placer con la mente del apego que lo magnifica todo. Buda dijo que si hubiera dos apegos tan grandes como el del sexo no se podría alcanzar la iluminación. Es decir, menos mal que solo existe un apego tan grande. Por eso en todas las tradiciones están en encauzar y limitar eso. Mediante el matrimonio o el celibato (para determinadas personalidades). Si nos ponemos en un contexto de este mundo moderno, con toda esa pornografía de fácil acceso, y que ya desde muy joven está a mano, esto es realmente una monstruosidad.
De hecho es tan grande la dependencia y oscuridad de la mente que provoca, que cuesta mucho dejarla atrás. Por eso no me creo que en este entorno haya, tanto practicante "espiritual". Sin tocar estos temas, es imposible.
Todo esta montado para que las personas olviden "quienes son realmente" y se fijen en esa entidad ilusoria forjada con apegos y viciada ante aquello que va a dejar de estar en algún momento. La cantidad enorme de visitas que tienen estas páginas pornográficas, no hacen más que indicar el verdadero "nivel" de este mundo moderno. Un nivel espiritual y de calidad humana bajísimo. Y en el cual se vive en un olvido total de lo "Real".
El perdón (empezando por uno mismo), la renuncia, la compasión, la humildad (que es sinónimo de inteligencia), son los verdaderos caminos. Lo demás es una falacia, otro producto más de la fábrica moderna. Y no somos productos, en verdad un ser humano puede ser desde la humildad mucho más que un simple ser que está caído en todo tipo de apegos. Porque que matar es malo, se sabe, que robar, bueno pues también (aunque se robe más de lo que parece), que se fuerce pues también, o que se agreda. Pero el tema del apego no se tiene por algo malo, no se tiene por peligroso el aferrarse y que la vida se resuma en acaparar más y más.
"No busquéis aquellos tesoros que la herrumbre puede oxidar y los ladrones robar", dijo Jesús de Nazaret. Pues es verdad, aunque esto no "venda" y no quede bien.
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