Ayer como todos los años fuimos a la procesión de la Virgen del Carmen de esta localidad costera. La Virgen tuvo que ver en el pasado mucho con cosas de nuestras vidas y le guardamos cariño y respeto.
En esta procesión el trono de la Virgen se mete en el agua con los costaleros y la gente que quiere pues se baña también y la sigue mientras va bordeando la playa.
Para mí el motivo de meterme en el agua es que como ella bendice el mar y a los marineros, pescadores, barcos...ect pues también recibir su ayuda y bendición. Aunque el agua este fría, ya que es de noche, suelo sumergirme totalmente en algún momento, otra gente veo que lo hace también. Después pues con muchas otras personas vamos detrás o al lado del trono, por mi parte voy siempre rezando pero sin que nadie se de cuenta pero también lanzó los vítores a ella con todos los demás.
Aun así, ayer para mí fue la noche de la Virgen mas silenciosa, en cuanto a mí mismo. Hubo un momento en que ella se giró, pues a veces el trono se mueve según la corriente y las olas, bueno, se puso enfrente de mi y de mucha gente que estaba por mi lado.
Me impresionó su mirada y figura que sin duda representa algo real, un arquetipo. Y en mi mente estaba la noche de la muerte mientras ella aparecía en su esplendor y en su grandeza. Pues eso me pareció, fuerte, grande, seria, una madre perfecta y pura de belleza incomparable.
La gente estaba allí pero yo me imaginaba mi bardo, como dicen los budistas que es el tránsito a la otra vida, ella aparecía y yo y mis pequeñeces se quedaban en nada.
Después seguimos detrás de ella, me encanta estar en ese momento en la multitud, se que todos y todas están bajo su manto, y el contraste de ir todos en bañador, bikinis y cosas por el estilo me resulta gracioso y paradójico al estar enfrente de tanta belleza. Es muy bonito y puedo decir que en esos momentos me siento muy bien con todos y todas. Había gente de todas las edades, hombres, mujeres, chicas y chicos, niños...
El agua del mar está bendecida, se baña su pureza, ahí no hay tantos opuestos...estamos bajo su manto infinito.
Una vez hace años, en una visión mental vi a la Virgen, está vez se parecía más a la de Fátima. Ella cubría todo el mar y debajo de su manto estaban todas las criaturas, que son como sus hijos. Su amor era inmenso como ella misma, estaba lejos en el horizonte y yo la veía así en su quietud.
En este caso, la noche, el mar, el eclipse lunar que hubo ayer...el misterio. La Corredentora estaba allí, una visión mágica como en los cuentos...como una aparición perfecta pasaba sobre las aguas. para mí todo estaba lleno de simbolismo de ideas, de arquetipos...
Después ella salió a la orilla para volver a la playa y volver a salir a la calle principal del paseo marítimo. Se fue y el agua con toda la multitud dentro de ella, se quedó a oscuras...fue un momento poético para mi. En las aguas estábamos aun reunidos, ella se marchaba, todo se quedo a oscuras...como oscura puede llegar a ser la mente cuando no hay espíritu, la noche vuelve otra vez...el momento mágico se fue. A pesar del frío, pues ayer refresco unos cuantos grados, me alegré de haber ido.
Después salimos a la calle, teníamos hambre...yo estaba lleno de arena, incómodo y mojado. Al final decidimos irnos sin entrar en ningún lado. Algo para mí empezaba a ir mal. Tenía el recuerdo de la Virgen, y al ver tanta gente en los bares, bebiendo y comiendo se me fueron quitando las ganas de todo. Entramos un momento al servicio de un bar, que estaba en la plaza de la Iglesia de la Virgen del Carmen, que allí se encerraría después. Pero la plaza estaba llena de gente con cervezas y tapas...algo para mí no iba bien. Nadie se daba cuenta salvo la persona que me conoce bien e iba conmigo.
Ya no me gustaba lo que había, ni estaba a gusto en la multitud...me quería volver a casa. ¿Por qué? Creo que pensé que en esa noche hubo bendiciones, pero después todo desemboca en comer y divertirse. Al final es siempre lo mismo, ya no había misterio. Pues eso para mí es la clave: El Misterio.
Estábamos bajo su manto, pero si no somos conscientes nuestra relatividad hace que solo sea un recuerdo de algo bonito que se vio pero no entendió. La noche cuando ella salió del agua, la noche de la multitud, la noche del mundo.
Y muchos turistas y gente de nuestro país lo veían como algo pintoresco, venga un selfie (que había muchos), una foto, una fiesta...Mucho de esto se basa en la "acción" sin contemplación. Y hay una especie de confusión que ronda mucho por nuestras maltrechas mentes, esa de que no pasa nada con la muerte...aquí solo juerga y después que me quiten lo bailao. Lo malo es que una vez quitado eso no quede nada.
Las aguas oscuras en el caos informe, las aguas purificadoras...la Virgen y su luz...el misterio, la hermandad, lo divertido y lo terrible...la vida, pero la de verdad.
David 17 Julio 2019
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