viernes, 23 de junio de 2017
Agustín Barrios, El Paganini de la Guitarra de las selvas de Paragüay
Agustín Barrios Mangoré nació en el año 1885 en San Juan Bautista de las Misiones, Paraguay.
En la escuela de música de Asunción aprendió guitarra de Gustavo Sosa Escalada, ademas de armonía y contrapunto.
Barrios se procuró una solida base literaria, filosófica y de las artes gráficas. El llegó a decir una vez: "Una persona no puede ser un guitarrista sin haberse bañado en la fuente de la cultura".
El asimiló muy bien la cultura europea pero sin nunca perder su propio origen guaraní. Su música fue tanto de inspiración folclórica (Danzas Paraguayas, Danza Guaraní, Maxixe...) como de inspiración romántica (Chôro da saudae, Aire de zamba, Julia Florida, Romanza imitación al violoncello...).
Sus valses son de una hermosa factura y en obras como la Catedral y una limosna por el amor de Dios muestra su sensibilidad espiritual. Su Mazurka apassionata recuerda a Chopin, y la bella Julia Florida con su equilibrada armonía y contorno melódico pone a Barrios en un nivel muy alto como compositor de guitarra ya que fue capaz con su sensibilidad de absolver el arte y la estética de nuestra Europa sublimándolo con sus raíces indígenas, por eso fue un compositor guitarrista único con un sello personal inimitable.
Agustín Barrios fue un gran admirador de la obra de J. S. Bach, y fue el primer concertista de guitarra que interpretó una suite completa de Bach en una trascripción propia del laúd para la guitarra: la Suite para Laúd Nº 1, entendiendo claramente el contrapunto y la armonía de este gran hombre.. El dominio del contrapunto adquirido a través de los modelos bachianos se manifiesta claramente en su obra La Catedral, también podemos encontrar la influencia del barroco bachiano en sus Preludios en do menor y en el Op. 5 No. 1 en sol menor.
El tuvo una triunfal expansión concertística por toda América latina en sus años de vida. Y tuvo una oportunidad de abrirse a la vieja Europa, pero no se le dio la importancia que merecía regresando así al nuevo continente. Esto se sirvió sin él pretenderlo, librarle de la segunda guerra mundial que estaba ya a las puertas.
En su obra hay una hermosa síntesis entre el romanticismo europeo, la influencia de J. S Bach y la música natal de su tierra.
Un hombre fuerte que entrenaba su cuerpo y cuidaba su mente con una basta cultura, un hombre que es uno de los paradigmas de lo que llega ser un guitarrista y compositor. Por mi admirado notablemente, reconozco que ha sido una persona que ha escrito las páginas más bellas dedicadas a la guitarra.
Su obra Julia Florida (una barcarola), no tiene nada que envidiar al romanticismo europeo. Una obra idiomática para su instrumento. He ahí el arte de Agustín Barrios, que consiguió convertir su guitarra en un método de expresión profundo y espiritual.
Su colección de Valses, son de una bellísima factura. Dignos de un intérprete de alto nivel.
Contribuyó también al trémolo en la guitarra con la obra Una limosnita por el amor de Dios, tierna y dramática composición que expresa tanto la caridad como la dureza de la pobreza que el llegó a conocer también.
Su Preludio en Lam, es armónicamente complejo y se trasluce por él un trabajo armónico notable, muy trabajada, profunda y expresiva, de carácter oscuro y con tensiones y distensiones propias de un gran compositor. Con sus saltos de 4ª en el soprano dilucidados por la polifonía de sus arpegios, voces intermitentes que aportan una estructura armónica preciosa.
La obra Choro da Saudae, simplemente es una de las mejores obras de guitarra clásica. Utilizando la scordatura, o sea cambiar la afinación de la 5ª cuerda a Sol, y también la de la de 6ª a Re. Recurso utilizado a menudo por él para poder expresar al máximo las capacidades armónica de su amada guitarra.
Su obra fue negada al principio en la Europa arrogante y convulsa. Fue una vergüenza que pasase eso. En los años 70 sus páginas fueron editadas por unas editoras japonesas y estadounidense, y se pudo dar a su maltratado arte el reconocimiento que merecía. El guitarrista John Williams diría de él:
[...] El destacado compositor guitarrista de su tiempo, diría, de cualquier tiempo...[..]
El 7 de agosto de 1944 murió a los 59 años. El sacerdote que lo acompañó en su agonía recordó que Barrios dijo: "No temo al pasado, pero no se si podré superar el misterio de la noche"
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